viernes, 8 de octubre de 2010

Pink Floyd - The Darkside of the Moon (1973)

Hay discos a los que su fama les precede, discos que tienen un aura de misticismo que les convierte en referentes incluso para aquellos que no hayan escuchado ni una de sus canciones. Discos tan especiales, únicos e irrepetibles se pueden contar con menos dedos de los que tengo en una mano,y sin lugar a dudas The Dark Side of the Moon es uno de ellos. Con casi cuatro décadas a sus espaldas sigue sigue siendo un  disco de culto.

Años 70, Pink Floyd se había ganado al público con un rock psicodélico ambientado con conceptos del espacio exterior. Toda la discografía anterior a los Floyd queda sepultada por este monstruo que revolucionará la música posterior. Dejando de lado a Syd Barret (cantante, guitarrista y compositor de los mismos) es Roger Waters quien toma la batuta en la orquesta con el que llegará el concepto de álbum conceptual. Cada canción gira en torno a una situación del ser humano que lleva al límite: la presión de ganar dinero, el tiempo, la locura, el miedo o la ansiedad. Una idea tan ambiciosa solo podía ser abarcada por unos genios sin que se les fuera de las manos.

Así pues, el disco se compone de diez canciones. Las letras de las mismas son obra de Roger Waters así como la composición de hasta siete de los diez temas.

Speak to Me/Breathe trata el tema de la vida. Speak to Me es la introducción del disco que desemboca en Breathe, la  primera del mismo. En la primera de ellas se puede escuchar de fondo voces que hablan de la locura, lo que será el tema principal del disco. Ésta surge del silencio con efectos sonoros sumándose hasta formar un sonido caótico para desembocar en la tranquila Breathe, la cual nos incita a elegir nuestro propio camino en la vida.

On The Run es un reflejo del miedo. Después de la calma es On The Run la primera en impactar en la resistencia  psíquica del oyente, es uno de los temas más experimentales. Sonidos que se repiten en pequeños bucles se alternan con un sintetizador, que sumados a los sonidos de un avión dan lugar a una locura instrumental de más de tres minutos. Con esta canción se representa el miedo a volar de Richard Wright, teclista de la banda.

La ansiedad es otra de las situaciones que nos llevan al límite. Un escandaloso coro de relojes arranca Time, la agresividad de este sonido te golpea la cabeza como un martillo. El tema nos habla del inevitable paso del tiempo, de la horrible sensación que se experimenta tarde o temprano la cual hace que con el tiempo los años parezcan más cortos. ¿Alguna vez has pensado en cómo la vida se te escapa entre las manos sin que nada puedas hacer? Este tema te invita a vivir la vida de verdad, a disfrutarla sin dejarla pasar.

La implacable muerte es representada en The Great Gig in the Sky. La canción cuenta con la colaboración de Clare Torry en la que interviene con su voz de manera no léxica. El tema pretende representar la agonía y la muerte que se  consigue gracias a la mezcla de la voz de Clare con las voces del resto del grupo yendo y viniendo, uniéndose a  lo largo del tema.

Llegando ya a la mitad del álbum los Floyd sacan de la chistera otro de sus himnos, Money, la cual personifica la avaricia. La canción habla por si sola pero cabe destacar la línea de bajo, el estupendo saxo y el impecable solo de Gilmour.

Con Us and Them llega la soledad. Una letra que se repite como un mantra, en la que se pone de manifiesto la dificultad para ciertas personas de mantener relaciones y las consecuencias de aislamiento que eso produce. Musicalmente  destacan los dos solos de saxo y la duración del tema con casi 8 minutos.

El tercer tema instrumental con fuertes efectos de sintetizador y alteraciones en el sonido de la guitarra da lugar a Any Colour You Like. La libertad se muestra como una falsa sensación que nos encontramos cuando se nos presentan una gran variedad de opciones ante una situación, pero que en realidad sólo hay una única elección.

Aunque es uno de los temas implícitos del disco, la locura se refleja en Brain Damage, haciendo referencia al antiguo  miembro Syd Barret. La canción se había titulado anteriormente como "The Darkside of the Moon" debido a una de sus frases, al final acabó dando nombre al disco.

A modo de conclusión y cerrando el álbum aparece Eclipse como continuación de Brain Damage. Englobando todos los sentimientos anteriores y sumándolos a un gran despliegue vocal que eclipsa a los instrumentos, esta obra conceptual acaba con un latido de corazón, representando a la humanidad.