"Devil came to me" y "Loli Jackson" empiezan trepidante y abruptamente,abriendo de manera magistral el disco, con una Cristina mucho menos masculina que en el anterior trabajo ganando en crudeza y rabia gracias al ensamblaje perfecto de todos los intrumentos.
El single del disco, "Serenade", se abre paso a un sencillo arpegio que da lugar al característico riff de estribillo montado sobre quintas. Dos facetas se mezclan: la de canción con guitarra limpia y tranquila apenas sin batería con la de un estribillo demoledor acompañado por la distorsión. Dentro de estas características también se encuentra "Judas".
Temas poperos como "Spectrum" o "Nightmare" forman una dicotomía con el punk sucio de "La monja mellada" y "Pangea", consiguiendo un perfecto equilibrio entre ambos estilos que se extiende por todo el disco. El toque grunge a la guitarra proveniente de Seattle aparece con "Winter song" y "Rain of the times", que convive perfectamente con "Sick girl", el tema lento que cierra el disco.
Aunque no se hizo demasiado hincapié en su promoción, podría decirse que Devil Came to Me es, además, un disco conceptual, sobre la religión. Las referencias católicas comienzan con el título del disco, pero siguen tanto en las letras como en el artwork . Probablemente tenga muchos detractores, pero tendrá tantos o más defensores... precisamente por eso, porque estamos hablando de un clásico. Esperemos que el nuevo cambio de Dover se quede en un "I lied for you" como dice la canción homónima a este trabajo.