martes, 4 de enero de 2011

Pendulum - Immersion (2010)

Siento el parón que ha sufrido el blog en general y yo en particular, debido a temas académicos, y aprovecho las clemencias de Bachillerato para, antes de terminar 2010, revisar el que para mí ha sido el mejor álbum de este año (que me perdonen los fans de Bullet For My Valentine, Deftones, Avenged Sevenfold o Disturbed, entre otros). Si me atrevo a decir esto es porque en este disco he podido apreciar más claramente que en ningún otro a un grupo que evoluciona a mejor y no a una banda en declive; aparte de que, siendo sinceros, la novedad musical de descubrir este mismo año a estos australianos ha influido bastante.

Pendulum es un grupo que mezcla con gusto géneros electrónicos como el drum & bass con un planteamiento rockero de lo más energético. En Immersion podemos apreciar cómo ese drum & bass más puro se va perdiendo en favor de atmósferas más experimentales. De esta manera, después de una inquietante intro nos sorprenden en el álbum con un puñetazo electrónico instrumental como "Salt in the Wounds", buen comienzo para el álbum. Entre canciones como "Crush", en las que mezclan con asombrosa facilidad el house y el rock con el género madre de los chicos de Rob Swire, el drum & bass, emergen de la "Inmersión" temazos tan obvios como "Watercolour", "Witchcraft" o las dos partes de "The Island". La primera es una canción 100% adictiva que sube y baja en intensidad, acompasándose con tu estado de ánimo, con un peligrosamente pegadizo ritmo de vientos-metal. El segundo single, "Witchcraft", es otra caja de sorpresas que, cuando piensas que va a ser una pieza llena de sentimiento, te sorprende con un "riff" electrónico marca de la casa que te anima a pegar botes por toda la habitación. Y si el bueno de "Rob Swire", cantante, teclista y líder de la banda, se apellidara "Guetta", tened por claro que "The Island" lo petaría en todas las discotecas, ya que es el tema más pachanguero del disco (sí, sí, las dos partes, da igual, ¿a quién le importa bailar durante 9 minutos la misma canción si es tan buena como ésta?). Mientras que la primera parte, "Dawn", es el típico himno de las pistas de baile, "Dusk" es una variación de la primera llena de sonidos electrónicos cercanos a la cacofonía, que se acaban acoplando perfectamente a la línea principal de la canción.

Aun después de todos estos puntos fuertes del disco, no podemos despreciar la parte en la que la banda se gana completamente el aplauso: las colaboraciones. Y es que que estos chicos sumen a su creatividad la hiperactividad de Liam Howlett (The Prodigy) en "Immunize", la adrenalina de In Flames en "Self vs Self" o la sensibilidad de Steven Wilson (Porcupine Tree) en "The Fountain" es un inesperado regalo para los oídos más exigentes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario