Este cuarto disco de Slayer, South of Heaven, nos dice que debajo de nosotros hay almas consumiéndose mientras se queman en el infierno para toda la eternidad. Después de dejar el listón bastante alto y dejar bien claro su sitio en el thrash. Con Reign in blood, Slayer tenía la tarea difícil de igualar o al menos acercarse a este último al ser conscientes de no poder superarlo. South of Heaven se presenta como un disco más "tranquilo" bajando el nivel de distorsión de las guitarras de Kerry King y Jeff Hanneman donde destaca la voz menos cañera de Tom Araya, cantante de la banda.
Según los propios miembros es el álbum negro en su extensa carrera, hasta ahora habían ido ascendiendo en popularidad, sobre todo tras el Reign in blood. Hanneman cita textualmente: "atravesamos épocas de sequía a veces, pero lo bueno de tener dos guitarristas que componen es que nunca te vas a quedar sin nada. Supongo que en ese momento, King estaba atravesando una sequía"
A pesar de todo lo dicho, Slayer mantiene dos de las canciones del disco fijas en sus conciertos: la impresionante y agresiva "Mandatory Suicide" y la ya mítica, espectacular y homónima al disco "South of Heaven" cuyo riff inicial tiene propiedades curativas para tus oídos. En definitiva, Slayer sigue siendo uno de los "Big Four", por algo será :)
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