Volviendo a los clásicos de toda la vida, sacamos del baúl de los recuerdos una joya de una banda que no necesita presentaciones, Megadeth. Decir que Dave Mustaine es uno de los mejores compositores de Thrash Metal de la historia es algo obvio, pero que cojones, es que es así.
Formando parte de los 4 Grandes, aún siguen siendo un grupo de culto y referencia en el entorno del Metal. A diferencia de Metallica o Anthrax, Megadeth ha sido capaz de mantener a lo largo de su discografía un mismo estilo, siendo siempre fieles al thrash de mediados de los ochenta con el que se dieron a conocer. Dos años más tarde del exitoso "Rust in Peace" supieron mantener el nivel con "Countdown to Extinction" dejándonos algunos de los que son hoy todavía sus himnos. Es considerado uno de los álbumes que mantuvieron en lo alto al Heavy Metal en las listas musicales de los años noventa, listas lideradas por grandes discos como el "Vulgar Display of Power" de Pantera o "The Black Album" de sus eternos rivales, Metallica.
La batería de Nick Menza abre el disco con la canción más rápida del mismo, "Skin O'My Teeth". El solo de guitarra de esta canción es, en mi opinión, uno de los más enérgicos. Es el tercer singles del álbum y hace referencia a "The Skin of our Teeth", una obra de teatro de Thornton Wilder. Acto seguido comienza una de sus mayores obras de arte, la cual se abre con una pequeña introducción orquestal: "Symphony of Destruction". Sus potentes y pegadizos riffs hacen que sea una de las canciones mas coreadas durante sus conciertos, por lo que un concierto de Megadeth sin este tema, no es nada.
Metralletas a lo "One" de Metallica dan paso a "Architecture of Aggression". Dos solos de Marty se entrelazan con una crítica a todos aquellos individuos que defienden su nación con violencia. Unas primeras notas acústicas llegan con "Foreclosure of a Dream", este single se desarrolla con guitarras acústicas de fondo la introducción y en momentos salpicados de la canción.
Que Megadeth son unos cracks se confirma con "Sweating Bullets", mezcla de paranoia y locura, perfectamente representadas por los dinámicos, extraños y confusos riffs que junto con la voz característica de Mustaine formen en su conjunto una obra de arte. Cabe resaltar el espectacular solo de Marty Friedman.
"This was your Life" se mantiene en la dinámica de una canción que pasa sin pena ni gloria dentro del resto de las canciones, no por ello le falta fuerza a la misma. Homónima al título del disco, "Countdown to Extinction" empieza con un pegadizo bajo dando lugar a la voz de Mustaine hasta culminar en un pegadizo estribillo que se ensaña con la extinción de especies animales provocadas por el ser humano.
Llegamos a la mitad del disco y la fuerza del mismo aún no cae, prueba de ello es "High Speed Dirt". Un alarde de técnica se expresa en sus dos solos encadenados llegando casi al minuto de duración. "Psychotron" es un mejunje de riffs rayantes, ritmos entrecortados y solos salpicados. Lo que parece ser un amago de una balada se diluye en las distorsiones de Mustaine y compañía originando "Captive Honour".
Acelerado es el estribillo de "Ashes in your mouth", que para remate del disco nos sueltan unos espectaculares solos de esos que te mojas al escucharlos. En el minuto 3.40 comienza la magia.
"Countdown to Extinction" quizá se aleje un poco de su estilo originario, pero no por ello flojo.
Es más, este disco te asegurará el cagar cadenas.
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