Hay discos a los que su fama les precede, discos que tienen un aura de misticismo que les convierte en referentes incluso para aquellos que no hayan escuchado ni una de sus canciones. Discos tan especiales, únicos e irrepetibles se pueden contar con menos dedos de los que tengo en una mano,y sin lugar a dudas The Dark Side of the Moon es uno de ellos. Con casi cuatro décadas a sus espaldas sigue sigue siendo un disco de culto.
Años 70, Pink Floyd se había ganado al público con un rock psicodélico ambientado con conceptos del espacio exterior. Toda la discografía anterior a los Floyd queda sepultada por este monstruo que revolucionará la música posterior. Dejando de lado a Syd Barret (cantante, guitarrista y compositor de los mismos) es Roger Waters quien toma la batuta en la orquesta con el que llegará el concepto de álbum conceptual. Cada canción gira en torno a una situación del ser humano que lleva al límite: la presión de ganar dinero, el tiempo, la locura, el miedo o la ansiedad. Una idea tan ambiciosa solo podía ser abarcada por unos genios sin que se les fuera de las manos.
Así pues, el disco se compone de diez canciones. Las letras de las mismas son obra de Roger Waters así como la composición de hasta siete de los diez temas.
Speak to Me/Breathe trata el tema de la vida. Speak to Me es la introducción del disco que desemboca en Breathe, la primera del mismo. En la primera de ellas se puede escuchar de fondo voces que hablan de la locura, lo que será el tema principal del disco. Ésta surge del silencio con efectos sonoros sumándose hasta formar un sonido caótico para desembocar en la tranquila Breathe, la cual nos incita a elegir nuestro propio camino en la vida.
On The Run es un reflejo del miedo. Después de la calma es On The Run la primera en impactar en la resistencia psíquica del oyente, es uno de los temas más experimentales. Sonidos que se repiten en pequeños bucles se alternan con un sintetizador, que sumados a los sonidos de un avión dan lugar a una locura instrumental de más de tres minutos. Con esta canción se representa el miedo a volar de Richard Wright, teclista de la banda.
La ansiedad es otra de las situaciones que nos llevan al límite. Un escandaloso coro de relojes arranca Time, la agresividad de este sonido te golpea la cabeza como un martillo. El tema nos habla del inevitable paso del tiempo, de la horrible sensación que se experimenta tarde o temprano la cual hace que con el tiempo los años parezcan más cortos. ¿Alguna vez has pensado en cómo la vida se te escapa entre las manos sin que nada puedas hacer? Este tema te invita a vivir la vida de verdad, a disfrutarla sin dejarla pasar.
La implacable muerte es representada en The Great Gig in the Sky. La canción cuenta con la colaboración de Clare Torry en la que interviene con su voz de manera no léxica. El tema pretende representar la agonía y la muerte que se consigue gracias a la mezcla de la voz de Clare con las voces del resto del grupo yendo y viniendo, uniéndose a lo largo del tema.
Llegando ya a la mitad del álbum los Floyd sacan de la chistera otro de sus himnos, Money, la cual personifica la avaricia. La canción habla por si sola pero cabe destacar la línea de bajo, el estupendo saxo y el impecable solo de Gilmour.
Con Us and Them llega la soledad. Una letra que se repite como un mantra, en la que se pone de manifiesto la dificultad para ciertas personas de mantener relaciones y las consecuencias de aislamiento que eso produce. Musicalmente destacan los dos solos de saxo y la duración del tema con casi 8 minutos.
El tercer tema instrumental con fuertes efectos de sintetizador y alteraciones en el sonido de la guitarra da lugar a Any Colour You Like. La libertad se muestra como una falsa sensación que nos encontramos cuando se nos presentan una gran variedad de opciones ante una situación, pero que en realidad sólo hay una única elección.
Aunque es uno de los temas implícitos del disco, la locura se refleja en Brain Damage, haciendo referencia al antiguo miembro Syd Barret. La canción se había titulado anteriormente como "The Darkside of the Moon" debido a una de sus frases, al final acabó dando nombre al disco.
A modo de conclusión y cerrando el álbum aparece Eclipse como continuación de Brain Damage. Englobando todos los sentimientos anteriores y sumándolos a un gran despliegue vocal que eclipsa a los instrumentos, esta obra conceptual acaba con un latido de corazón, representando a la humanidad.
"Quisiera hacer una música tan perfecta que pudiera penetrar el cuerpo y curar enfermedades."
viernes, 8 de octubre de 2010
lunes, 20 de septiembre de 2010
Toteking - Un tipo cualquiera (2006)

Aportando una nota de variedad musical, nos atrevemos con este disco del sevillano Toteking, uno de los mejores discos de uno de los mejores raperos españoles. Un tipo cualquiera se diferencia de otros discos del género en la crudeza de sus versos, distanciándose de la contestación progre-bienqueda de otros raperos, no disparando balas al aire sino apuntanto a meter el dedo en la llaga, sin importar a qué o a quién. Otro rasgo que lo diferencia es la monstruosa cantidad de referencias culturales (música, cine, televisión, literatura, deporte...) que "el Tote" intercala en sus rimas, lo que convierte la escucha en una recompensa intelectual para el oyente (si conoces el 100% de los temas y personajes aludidos, no me gustaría jugar contra ti al trivial).
La grabación se ve completada por unas bases de lujo, con el mejor rock ("Mentiras", "Lo hacemos así"), jazz ("Un año más", "Bumm!!"), soul ("Botines", "Empezamos") o incluso reggae ("Ni de ellos ni de ellas"), gracias al buen gusto del productor malagueño Big Hozone.
Los temas son de una originalidad que demuestra el nivel cultural del rapero sevillano, como se puede apreciar en "Ni de ellos ni de ellas", reflexión (madura, no superficial y machista de niño pijo adolescente de youtube, ¿sabéis a quién me refiero?) sobre la mezquindad de hombres y mujeres en temas amorosos; "Un año más", repaso a los distintos meses del año y sus tópicos con una base bohemia que cambia gradualmente a lo largo de las estaciones; "Mentiras", profunda letra sobre lo que el título indica; "Botines", retahíla de botas y zapatillas deportivas casi incomprensible para los no iniciados (como el menda);o "Lo hacemos así", himno en defensa de la buena música y crítica a los amuermados que se comen lo que sea en las discotecas. También digna de mención es "Interludio Osr", una grabación de una conferencia del abogado sevillano y amigo de Toteking David Bravo, conocido por su oposición beligerante a la SGAE.
Para abrir boca, dejaré aquí unas cuantas frases espectaculares que podemos encontrar en el álbum:
"¿Qué baile? sólo bailo con Iron Maiden loca, mastico kikos y los enseño en la boca" (Empezamos)
"Cuando alguien pintaba una esvástica en el lavabo me saltaba la clase práctica y las tachaba con David Bravo" (Nosotros mismos)
"Son las que salen arreglás pa comprar leche… vamos... pero hay un truco: a esas ni las miramos. Otras machacan al novio hasta hacerlo papilla, luego el nota triunfa y son las primeras en ponerse de rodillas" (Ni de ellos ni de ellas)
"Quiere que seas su abrigo y la comprendas, leerte su agenda, enseñarte el piercing del ombligo que ha comprao en la tienda, (¡ahora ni tocarlo!) Espero que entiendas que eres muy especial pero en cuanto a lengua quiere la del Carlos, que es un chulo y que la trata mal ¡pero es un tío! Supongo que los más normales somos aburridos" (Ni de ellos ni de ellas)
"Son los que venden a su madre pa liarse con seis, pero hay un truco: a esos ni los miréis. Otros machacan a la novia hasta hacerla puré, luego tienen más cuernos que un reno y no saben por qué" (Ni de ellos ni de ellas)
"¿Descargas mi disco tío? - mejor que lo anules. Hay improvisaciones mejores rulando por el E-mule" (Bumm!!)
"Agosto, tan agusto, te dicen de volver a currar y te dan un susto, fue cuando se hizo Woodstock. 400.000 personas esa mañana, cantando las canciones de Bob Dylan, y Carlos Santana" (Un año más)
"El rayo de AC/DC no es de Flash Gordon, el flúor no limpia los dientes, los virus los fabrica Norton" (Mentiras)
"¿Qué esperas? ¿que pidan permiso pa pisar la acera? ¿que vengan de fuera pa limpiarte a ti el cristal? Vale, acabas de meterte en la 3ª mundial" (Mentiras)
"Cuando para ligar tu grababas baladas
yo ya flipaba con los riffs de Tony Iommi en Black Sabbath" (Lo hacemos así)
"Compito en esta liga de mito, lenguaje y leyenda. David Carradine contra Chuck Norris luchando en su hacienda" (Cuatro minutos te escupo)
"Agarro almejas de tu pecera y saco de dentro Venus del Renacimiento" (Cuatro minutos te escupo)
"Más que tú, ¿qué vas a decir? Si es que mis fotos de carnet son del fotomatón de "Amelie". Advierto, cuando...no de más de sí, subidme al escenario muerto y doy la cara como el Cid" (Cuatro minutos te escupo)
sábado, 18 de septiembre de 2010
Megadeth - Countdown to Extinction (1992)
Volviendo a los clásicos de toda la vida, sacamos del baúl de los recuerdos una joya de una banda que no necesita presentaciones, Megadeth. Decir que Dave Mustaine es uno de los mejores compositores de Thrash Metal de la historia es algo obvio, pero que cojones, es que es así.
Formando parte de los 4 Grandes, aún siguen siendo un grupo de culto y referencia en el entorno del Metal. A diferencia de Metallica o Anthrax, Megadeth ha sido capaz de mantener a lo largo de su discografía un mismo estilo, siendo siempre fieles al thrash de mediados de los ochenta con el que se dieron a conocer. Dos años más tarde del exitoso "Rust in Peace" supieron mantener el nivel con "Countdown to Extinction" dejándonos algunos de los que son hoy todavía sus himnos. Es considerado uno de los álbumes que mantuvieron en lo alto al Heavy Metal en las listas musicales de los años noventa, listas lideradas por grandes discos como el "Vulgar Display of Power" de Pantera o "The Black Album" de sus eternos rivales, Metallica.
La batería de Nick Menza abre el disco con la canción más rápida del mismo, "Skin O'My Teeth". El solo de guitarra de esta canción es, en mi opinión, uno de los más enérgicos. Es el tercer singles del álbum y hace referencia a "The Skin of our Teeth", una obra de teatro de Thornton Wilder. Acto seguido comienza una de sus mayores obras de arte, la cual se abre con una pequeña introducción orquestal: "Symphony of Destruction". Sus potentes y pegadizos riffs hacen que sea una de las canciones mas coreadas durante sus conciertos, por lo que un concierto de Megadeth sin este tema, no es nada.
Metralletas a lo "One" de Metallica dan paso a "Architecture of Aggression". Dos solos de Marty se entrelazan con una crítica a todos aquellos individuos que defienden su nación con violencia. Unas primeras notas acústicas llegan con "Foreclosure of a Dream", este single se desarrolla con guitarras acústicas de fondo la introducción y en momentos salpicados de la canción.
Que Megadeth son unos cracks se confirma con "Sweating Bullets", mezcla de paranoia y locura, perfectamente representadas por los dinámicos, extraños y confusos riffs que junto con la voz característica de Mustaine formen en su conjunto una obra de arte. Cabe resaltar el espectacular solo de Marty Friedman.
"This was your Life" se mantiene en la dinámica de una canción que pasa sin pena ni gloria dentro del resto de las canciones, no por ello le falta fuerza a la misma. Homónima al título del disco, "Countdown to Extinction" empieza con un pegadizo bajo dando lugar a la voz de Mustaine hasta culminar en un pegadizo estribillo que se ensaña con la extinción de especies animales provocadas por el ser humano.
Llegamos a la mitad del disco y la fuerza del mismo aún no cae, prueba de ello es "High Speed Dirt". Un alarde de técnica se expresa en sus dos solos encadenados llegando casi al minuto de duración. "Psychotron" es un mejunje de riffs rayantes, ritmos entrecortados y solos salpicados. Lo que parece ser un amago de una balada se diluye en las distorsiones de Mustaine y compañía originando "Captive Honour".
Acelerado es el estribillo de "Ashes in your mouth", que para remate del disco nos sueltan unos espectaculares solos de esos que te mojas al escucharlos. En el minuto 3.40 comienza la magia.
"Countdown to Extinction" quizá se aleje un poco de su estilo originario, pero no por ello flojo.
Es más, este disco te asegurará el cagar cadenas.
Formando parte de los 4 Grandes, aún siguen siendo un grupo de culto y referencia en el entorno del Metal. A diferencia de Metallica o Anthrax, Megadeth ha sido capaz de mantener a lo largo de su discografía un mismo estilo, siendo siempre fieles al thrash de mediados de los ochenta con el que se dieron a conocer. Dos años más tarde del exitoso "Rust in Peace" supieron mantener el nivel con "Countdown to Extinction" dejándonos algunos de los que son hoy todavía sus himnos. Es considerado uno de los álbumes que mantuvieron en lo alto al Heavy Metal en las listas musicales de los años noventa, listas lideradas por grandes discos como el "Vulgar Display of Power" de Pantera o "The Black Album" de sus eternos rivales, Metallica.
La batería de Nick Menza abre el disco con la canción más rápida del mismo, "Skin O'My Teeth". El solo de guitarra de esta canción es, en mi opinión, uno de los más enérgicos. Es el tercer singles del álbum y hace referencia a "The Skin of our Teeth", una obra de teatro de Thornton Wilder. Acto seguido comienza una de sus mayores obras de arte, la cual se abre con una pequeña introducción orquestal: "Symphony of Destruction". Sus potentes y pegadizos riffs hacen que sea una de las canciones mas coreadas durante sus conciertos, por lo que un concierto de Megadeth sin este tema, no es nada.
Metralletas a lo "One" de Metallica dan paso a "Architecture of Aggression". Dos solos de Marty se entrelazan con una crítica a todos aquellos individuos que defienden su nación con violencia. Unas primeras notas acústicas llegan con "Foreclosure of a Dream", este single se desarrolla con guitarras acústicas de fondo la introducción y en momentos salpicados de la canción.
Que Megadeth son unos cracks se confirma con "Sweating Bullets", mezcla de paranoia y locura, perfectamente representadas por los dinámicos, extraños y confusos riffs que junto con la voz característica de Mustaine formen en su conjunto una obra de arte. Cabe resaltar el espectacular solo de Marty Friedman.
"This was your Life" se mantiene en la dinámica de una canción que pasa sin pena ni gloria dentro del resto de las canciones, no por ello le falta fuerza a la misma. Homónima al título del disco, "Countdown to Extinction" empieza con un pegadizo bajo dando lugar a la voz de Mustaine hasta culminar en un pegadizo estribillo que se ensaña con la extinción de especies animales provocadas por el ser humano.
Llegamos a la mitad del disco y la fuerza del mismo aún no cae, prueba de ello es "High Speed Dirt". Un alarde de técnica se expresa en sus dos solos encadenados llegando casi al minuto de duración. "Psychotron" es un mejunje de riffs rayantes, ritmos entrecortados y solos salpicados. Lo que parece ser un amago de una balada se diluye en las distorsiones de Mustaine y compañía originando "Captive Honour".
Acelerado es el estribillo de "Ashes in your mouth", que para remate del disco nos sueltan unos espectaculares solos de esos que te mojas al escucharlos. En el minuto 3.40 comienza la magia.
"Countdown to Extinction" quizá se aleje un poco de su estilo originario, pero no por ello flojo.
Es más, este disco te asegurará el cagar cadenas.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Muse - Origin of Symmetry (2001)
Hoy toca revisar el segundo disco de la banda de éxito internacional y mediático que es, hoy por hoy, Muse. Antes de que a Matthew Bellamy y a sus compañeros les diera por hacer canciones altamente comerciales y bandas sonoras de pelis de vampiros cachas, allá por el 2001, la ambicion musical del trío de Devon aglutinó en un disco un cóctel de influencias que al final definirían su estilo, partiendo desde la música clásica para piano hasta los riffs más cañeros de Rage Against the Machine, pasando por el rock progresivo y los falsetes melancólicos de Thom Yorke y Freddy Mercury. Tan buen resultado les dio, que desde entonces este álbum ha aparecido en numerosas listas de mejores albumes de prestigiosas revistas, tales como "Los 100 Mejores Albumes de la Historia" de la revista Q, en la que aparece en el puesto 74.
Las constantes de este disco son un bajo con una distorsión chisporroteante, arpegios de piano combinados con riffs electrizantes de guitarra y, como no, la característica voz del bueno de Matt. La pista que abre el disco, el single "New Born", es un ejemplo perfecto, empezando con un arpegio de piano que luego deja lugar a un machacón ritmo de bajo acompañado por una pesada batería e intermitentes apariciones de la frenética guitarra de Matt. Fórmula que sigue en "Bliss", si bien en esta canción el teclado tiene una mayor presencia a lo largo de la canción que le aporta un matiz muy discotequero, con un estribillo exhalado por el cantante casi como una catársis.
Pero Muse tiene mucho rock guitarrero dentro, como se demuestra con los riffs iniciales de "Hyper Music" y "Citizen Erased", a caballo entre Hendrix y Morello. Y hablando de riffs cien por cien rockeros, no podemos olvidar una de las piezas maestras de "Origin...". Los que ya habéis escuchado el disco sabréis que se trata de "Plug in Baby", esa oda de Bellamy a su guitarra que nos deleita con una descarga de música clásica electrificada a través de seis cuerdas y muchos vatios, además de un estribillo que nos pone sensibleros (Qué tonto te pones cuando quieres, Matt).
Otra canción sobresaliente es "Space Dementia", sobre todo si te gusta el sonido de un buen piano, acompañado del envolvente estilo de Muse, por supuesto. Y precisamente eso, la afirmación de que Muse tiene un estilo único que los hace inconfundibles, aparece en la excelente versión de "Feeling Good", canción que a poco que toquen según les diga su técnico de sonido y sus almas de músico, la convierten y la absorben por completo (exactamente según dictan las normas de las buenas versiones, añadiendo el toque de la banda que versiona pero manteniendo la esencia de la original).
En definitiva: sonatas de piano, riffs rockeros, emoción, brillo y genio de la chistera de Matt Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme.
Etiquetas: Nu Metal
Rock,
Rock experimental,
Rock Progresivo
sábado, 28 de agosto de 2010
Iron Maiden - The Final Frontier (2010)
Cuatro largos años es el tiempo que nos han hecho esperar La Dama de Hierro para que podamos escuchar su nuevo trabajo de estudio: The Final Frontier.
Como decía un buen amigo mío, mejor no escuchar su nuevo trabajo, quería guardar un buen recuerdo de esta mítica banda inglesa. Trabajos como Killers, The Number of the Beast, Powerslave, Piece of Mind o Fear of the Dark les han consagrado como una banda de culto.
The Final Frontier se coloca como el decimoquinto álbum de estudio de los mismos. Sí, sí, el número 15 ya. Como dato curioso a destacar es la duración del mismo, el más largo de todos los anteriores.
Personalmente creo que el disco prometía más de lo que es cuando dieron a conocer su nuevo single, El Dorado. Ésta se abre con un ending de batería dando lugar después a un riff de guitarra pegadizo, nada nuevo aún. El tema se desarrolla con un aire un tanto tenebroso en algunas partes, seguido de dos solos de guitarra y vuelta al riff inicial.
El primer tema "Satellite 15 ... the Final Frontier" nos lleva a más de 4 minutos instrumentales que acaban con la voz de Bruce, hay que decir que tanto los riffs como el solo de la misma son pegadizos, no es un mal comienzo. Tras "El Dorado" llega "Mother of Mercy" con un comienzo pegadizo con una distorsión muy limpia acompañada de la suavidad, esta vez, del vocalista. Con uno de esos riffs "made in maiden" se abre "Coming Home" con un atisbo de lo que parece ser una pequeña orquesta. "The alchemist" posee una frase de guitarra que se asemeja vagamente a una poderosa "The Number of the Beast" pero no llega a llenarnos de esa magia que años atrás desprendían.
Llegados a este punto a uno le entran las ganas de escuchar algún tema cañero, coño, son los maiden. "Isle of Avalon" no sacia nuestras ganas de metal. "Starblind" empieza suave con intenciones de estallar en cualquier momento. "The Talisman" comienza con un sonido acústico impecable, parece que será la balada del disco hasta que a los dos minutos entran las distorsiones.
Sólo quedan dos "The Man who would be King" y "When the Wild Wind Blows". La primera es prácticamente un refrito de todo el disco anterior. La última a modo de cierre se extiende hasta los 11 minutos, es quizá la más dinámica de todo el repertorio.
Uno de los tres guitarristas, Janick Gers, comentó recientemente a la BBC que deseaban poder demostrar algo más al público, a pesar de que claramente el sonido de este último trabajo era diferente. Afirmó que difícilmente podrían igualar trabajos como el "Seventh son of a seventh son" o el archiconocido "The Number of the Beast", esos, eran buenos tiempos.
Sea lo que sea, los grupos cambian aunque nos pese. Tras 15 discos y 35 años en escena no se les puede pedir más. Iron Maiden seguirá siendo Iron Maiden.
Como decía un buen amigo mío, mejor no escuchar su nuevo trabajo, quería guardar un buen recuerdo de esta mítica banda inglesa. Trabajos como Killers, The Number of the Beast, Powerslave, Piece of Mind o Fear of the Dark les han consagrado como una banda de culto.
The Final Frontier se coloca como el decimoquinto álbum de estudio de los mismos. Sí, sí, el número 15 ya. Como dato curioso a destacar es la duración del mismo, el más largo de todos los anteriores.
Personalmente creo que el disco prometía más de lo que es cuando dieron a conocer su nuevo single, El Dorado. Ésta se abre con un ending de batería dando lugar después a un riff de guitarra pegadizo, nada nuevo aún. El tema se desarrolla con un aire un tanto tenebroso en algunas partes, seguido de dos solos de guitarra y vuelta al riff inicial.
El primer tema "Satellite 15 ... the Final Frontier" nos lleva a más de 4 minutos instrumentales que acaban con la voz de Bruce, hay que decir que tanto los riffs como el solo de la misma son pegadizos, no es un mal comienzo. Tras "El Dorado" llega "Mother of Mercy" con un comienzo pegadizo con una distorsión muy limpia acompañada de la suavidad, esta vez, del vocalista. Con uno de esos riffs "made in maiden" se abre "Coming Home" con un atisbo de lo que parece ser una pequeña orquesta. "The alchemist" posee una frase de guitarra que se asemeja vagamente a una poderosa "The Number of the Beast" pero no llega a llenarnos de esa magia que años atrás desprendían.
Llegados a este punto a uno le entran las ganas de escuchar algún tema cañero, coño, son los maiden. "Isle of Avalon" no sacia nuestras ganas de metal. "Starblind" empieza suave con intenciones de estallar en cualquier momento. "The Talisman" comienza con un sonido acústico impecable, parece que será la balada del disco hasta que a los dos minutos entran las distorsiones.
Sólo quedan dos "The Man who would be King" y "When the Wild Wind Blows". La primera es prácticamente un refrito de todo el disco anterior. La última a modo de cierre se extiende hasta los 11 minutos, es quizá la más dinámica de todo el repertorio.
Uno de los tres guitarristas, Janick Gers, comentó recientemente a la BBC que deseaban poder demostrar algo más al público, a pesar de que claramente el sonido de este último trabajo era diferente. Afirmó que difícilmente podrían igualar trabajos como el "Seventh son of a seventh son" o el archiconocido "The Number of the Beast", esos, eran buenos tiempos.
Sea lo que sea, los grupos cambian aunque nos pese. Tras 15 discos y 35 años en escena no se les puede pedir más. Iron Maiden seguirá siendo Iron Maiden.
miércoles, 25 de agosto de 2010
Mastodon - Blood Mountain (2006)
Blood Mountain es el tercer disco de una de las bandas de metal más originales que han surgido en estos últimos diez años, los estadounidenses Mastodon. Desde Atlanta, Georgia, estos cuatro músicos llevan desde principios del siglo XXI creando un metal original, poderoso e inteligente, recomendable 100 % para aquellos fans del género á
vidos de nuevos sonidos.
El disco comienza con la atronadora "The Wolf is Loose", una canción heredera del thrash más bruto que los guitarristas Brent Hinds y Bill Kelliher saben conjugar a la perfección con riffs progresivos y dinámicas menos machaconas, todo ello pasado por la turmix de la batería de Brann Dailor, una avalancha de redobles enfurecidos con un genial feeling de jazz, género predilecto de este batería fanático de Phil Collins. Sigue la tónica de potencia y swing con la tétrica y oscura "Crystal Skull", en la que tanto Hinds como el bajista Troy Sanders intercalan sus voces, cada uno con sus respectivos estilo y texturas, detalle que es distintivo del grupo. "Sleeping Giant" se nos presenta en un ambiente más melancólico y menos frenético que el resto de canciones, regalándonos un precioso riff con delay alrededor del primer minuto. Tras este descanso cogemos fuerza con la neurótica "Capillarian Crest", un frenesí lleno de paranoia y compases extraños al más puro estilo de Frank Zappa. Después de una "Circle Cysquatch" de la que se pueden resaltar esos agudos ritmos tribales con los que irrumpe la guitarra; y una instrumental "Bladecatcher" aderezada con unos insólitos scratches que parecen una manada de monstruos salidos de la Guerra de las Galaxias, llegamos a uno de los puntos álgidos del album. "Colony of Birchmen" constituye una de las canciones más exitosas de la banda, una composición de melodías etéreas y ritmo cambiante y engañoso, en la que el dúo de vocales funciona perfectamente, acompañado a su vez por Joshua Homme, cantante de Queens of the Stone Age. El resto del disco se completa con las pesadas "Hunters of the Sky" y "Hand of Stone" (merece la pena resaltar el flamenco comienzo de la primera cortado secamente por una estrofa que roza el hardcore) y las más volátiles y progresivas "This Mortal Soil", "Siberian Divide" y "Pendulous Skin".
Como dato para finalizar, este es un disco conceptual que versa sobre la búsqueda de la "Calavera de Cristal" en lo alto de la "Montaña de Sangre" y, según los miembros del grupo, al igual que el resto de sus discos, Blood Mountain representa uno de los elementos; más concretamente, representa el elemento tierra (Sí, por esta última frase se puede deducir que le dan bastante a la droga). Pues nada, aquí tenéis un disco representativo de estos genios contemporáneos, lo he escogido porque es el que más me ha enganchado de los que he escuchado y porque reescuchándolo siempre sacas alguna sensación nueva y alguna que otra idea muy bien cocinada.
vidos de nuevos sonidos.El disco comienza con la atronadora "The Wolf is Loose", una canción heredera del thrash más bruto que los guitarristas Brent Hinds y Bill Kelliher saben conjugar a la perfección con riffs progresivos y dinámicas menos machaconas, todo ello pasado por la turmix de la batería de Brann Dailor, una avalancha de redobles enfurecidos con un genial feeling de jazz, género predilecto de este batería fanático de Phil Collins. Sigue la tónica de potencia y swing con la tétrica y oscura "Crystal Skull", en la que tanto Hinds como el bajista Troy Sanders intercalan sus voces, cada uno con sus respectivos estilo y texturas, detalle que es distintivo del grupo. "Sleeping Giant" se nos presenta en un ambiente más melancólico y menos frenético que el resto de canciones, regalándonos un precioso riff con delay alrededor del primer minuto. Tras este descanso cogemos fuerza con la neurótica "Capillarian Crest", un frenesí lleno de paranoia y compases extraños al más puro estilo de Frank Zappa. Después de una "Circle Cysquatch" de la que se pueden resaltar esos agudos ritmos tribales con los que irrumpe la guitarra; y una instrumental "Bladecatcher" aderezada con unos insólitos scratches que parecen una manada de monstruos salidos de la Guerra de las Galaxias, llegamos a uno de los puntos álgidos del album. "Colony of Birchmen" constituye una de las canciones más exitosas de la banda, una composición de melodías etéreas y ritmo cambiante y engañoso, en la que el dúo de vocales funciona perfectamente, acompañado a su vez por Joshua Homme, cantante de Queens of the Stone Age. El resto del disco se completa con las pesadas "Hunters of the Sky" y "Hand of Stone" (merece la pena resaltar el flamenco comienzo de la primera cortado secamente por una estrofa que roza el hardcore) y las más volátiles y progresivas "This Mortal Soil", "Siberian Divide" y "Pendulous Skin".
Como dato para finalizar, este es un disco conceptual que versa sobre la búsqueda de la "Calavera de Cristal" en lo alto de la "Montaña de Sangre" y, según los miembros del grupo, al igual que el resto de sus discos, Blood Mountain representa uno de los elementos; más concretamente, representa el elemento tierra (Sí, por esta última frase se puede deducir que le dan bastante a la droga). Pues nada, aquí tenéis un disco representativo de estos genios contemporáneos, lo he escogido porque es el que más me ha enganchado de los que he escuchado y porque reescuchándolo siempre sacas alguna sensación nueva y alguna que otra idea muy bien cocinada.
Etiquetas: Nu Metal
Metal alternativo,
Metal progresivo
viernes, 30 de julio de 2010
Dire Straits - Alchemy (1984)
Alchemy, es un doble disco mítico grabado en directo de Dire Straits. Qué decir de ellos que no se haya dicho y redicho ya. Uno de los pocos grupos capaces de hacer oro todo lo que tocan, aunque el mérito en gran parte es de Mark Knopfler, líder guitarrista y voz, fundador de la banda junto con su hermano.
Cuando uno se dispone a escuchar el CDs se encuentra con diez de las mejores canciones del grupo. En el primero de ellos se encuentra Once upon a time in the West, que nos traslada al viejo oeste de las películas que veíamos en la hora de la siesta después de comer. Seguida aparece Expresso Love abriéndose camino con el sonido del wah wah acompañado de la melodía del piano. Uno de los puntos álgidos llega con Romeo and Juliet interpretada por la famosa National de Mark, la guitarra acústica metálica. Sin pausas comienza Love over gold, uno de los temas más cortos y tranquilos del directo. Private Investigations es la siguiente del setlist la cual se hace de rogar por el ambiente previo a la misma destacando un punteillo con guitarra española antes de comenzar. Y por fin, la canción que les llevó a la fama se abre camino con su conocido riff inicial. La versión de este directo del tema se alarga hasta casi los 11 minutos dejando atrás la grabación original, convirtiéndose en la versión más famosa y más espectacular de la ya por sí Sultans of swing.
En la segunda parte del concierto deleitaron al público de Londres con Two young lovers seguida de Tunnel of love. Uno de los grandes himnos del grupo llega con Telegraph road donde Mark se explaya es sus solos de guitarra imposibles de imitar. Solid rock remata el espectáculo para dejar paso a la despedida con la instrumental Going home, tema de la BSO de Local Hero, interpretada al principio únicamente por Mark con la compañía de su legendaria Stratocaster.
Durante todo el concierto es digno de mención el impecable trabajo de los teclados y el saxofón.
En definitiva, es un disco obligado para todos los amantes del rock y la música en directo independientemente si te gusta o no el grupo.
Cuando uno se dispone a escuchar el CDs se encuentra con diez de las mejores canciones del grupo. En el primero de ellos se encuentra Once upon a time in the West, que nos traslada al viejo oeste de las películas que veíamos en la hora de la siesta después de comer. Seguida aparece Expresso Love abriéndose camino con el sonido del wah wah acompañado de la melodía del piano. Uno de los puntos álgidos llega con Romeo and Juliet interpretada por la famosa National de Mark, la guitarra acústica metálica. Sin pausas comienza Love over gold, uno de los temas más cortos y tranquilos del directo. Private Investigations es la siguiente del setlist la cual se hace de rogar por el ambiente previo a la misma destacando un punteillo con guitarra española antes de comenzar. Y por fin, la canción que les llevó a la fama se abre camino con su conocido riff inicial. La versión de este directo del tema se alarga hasta casi los 11 minutos dejando atrás la grabación original, convirtiéndose en la versión más famosa y más espectacular de la ya por sí Sultans of swing.
En la segunda parte del concierto deleitaron al público de Londres con Two young lovers seguida de Tunnel of love. Uno de los grandes himnos del grupo llega con Telegraph road donde Mark se explaya es sus solos de guitarra imposibles de imitar. Solid rock remata el espectáculo para dejar paso a la despedida con la instrumental Going home, tema de la BSO de Local Hero, interpretada al principio únicamente por Mark con la compañía de su legendaria Stratocaster.
Durante todo el concierto es digno de mención el impecable trabajo de los teclados y el saxofón.
En definitiva, es un disco obligado para todos los amantes del rock y la música en directo independientemente si te gusta o no el grupo.
martes, 27 de julio de 2010
Slayer - South of Heaven (1988)
Este cuarto disco de Slayer, South of Heaven, nos dice que debajo de nosotros hay almas consumiéndose mientras se queman en el infierno para toda la eternidad. Después de dejar el listón bastante alto y dejar bien claro su sitio en el thrash. Con Reign in blood, Slayer tenía la tarea difícil de igualar o al menos acercarse a este último al ser conscientes de no poder superarlo. South of Heaven se presenta como un disco más "tranquilo" bajando el nivel de distorsión de las guitarras de Kerry King y Jeff Hanneman donde destaca la voz menos cañera de Tom Araya, cantante de la banda.
Según los propios miembros es el álbum negro en su extensa carrera, hasta ahora habían ido ascendiendo en popularidad, sobre todo tras el Reign in blood. Hanneman cita textualmente: "atravesamos épocas de sequía a veces, pero lo bueno de tener dos guitarristas que componen es que nunca te vas a quedar sin nada. Supongo que en ese momento, King estaba atravesando una sequía"
A pesar de todo lo dicho, Slayer mantiene dos de las canciones del disco fijas en sus conciertos: la impresionante y agresiva "Mandatory Suicide" y la ya mítica, espectacular y homónima al disco "South of Heaven" cuyo riff inicial tiene propiedades curativas para tus oídos. En definitiva, Slayer sigue siendo uno de los "Big Four", por algo será :)
Etiquetas: Nu Metal
Heavy metal,
Speed metal,
Thrash metal
sábado, 24 de julio de 2010
Lamb of God - Ashes of the Wake (2004)
Lamb Of God (LOG) es un grupo que surge en los años 90 que se incluye dentro de la "New Wave of American Heavy Metal". Ashes of the Wake, publicado en 2004, es el tercer álbum de los estadounidenses, el cual les sitúa entre una de las mejores bandas a nivel técnico y musical dentro del género y los relacionados con el mismo.
La temática del disco se centra en temas más políticos como es el de la guerra de Irak, temas con grandes riffs que recuerdan a Pantera puesto que se asemejan a sus ritmos entrecortados con sus distintiva potencia. Los guitarristas Mark Morton y Willie Adler ofrecen una gran variedad de riffs en cada una de las canciones haciéndolas obras de arte, como es el caso de Laid to Rest o la homónima al disco, Ashes of the Wake, de gran complejidad técnica y rítmica.
La temática del disco se centra en temas más políticos como es el de la guerra de Irak, temas con grandes riffs que recuerdan a Pantera puesto que se asemejan a sus ritmos entrecortados con sus distintiva potencia. Los guitarristas Mark Morton y Willie Adler ofrecen una gran variedad de riffs en cada una de las canciones haciéndolas obras de arte, como es el caso de Laid to Rest o la homónima al disco, Ashes of the Wake, de gran complejidad técnica y rítmica.
Etiquetas: Nu Metal
Groove Metal,
Metalcore
miércoles, 14 de julio de 2010
Deftones - Around the Fur (1997)
Bueno, me decido a estrenar el blog debido a que mi compañero está en otro mundo donde deben regalar caramelos alucinógenos puesto que no me hace caso.
Estreno el Blog con Deftones, sí, porque me da la gana y porque los he descubierto hace poco gracias a un amigo y al Sonisphere. Y sí, Chino Moreno ha adelgazado por lo que se ve.
Around the Fur es el segundo álbum del grupo californiano, El disco consigue llevarles a la fama gracias a temas como "My own summer" y uno de sus himnos: "Be quiet and drive", la cual se incluye dentro de la banda sonora de Matrix.
El disco cuenta con la colaboración del fundador de Sepultura y actual Soulfly, Max Cavalera, que canta junto con Chino en "Headup"
Ampliación del caramelero:Ya volví del limbo. Me parece genial empezar con Deftones porque había pensado en comenzar hablando de los grupillos que descubrimos en el Sonisphere 2010. El disco es para mí, junto con el White Pony, en el que más temazos se acumulan (No dejéis de escuchar tampoco la canción que da nombre al disco, muy representativa de su estilo).
Musicalmente, es un grupo pionero en esto del Nu Metal, con la agresividad y desesperación de Korn, pero con una mayor sensibilidad, sobre todo en las voces de Chino. Esto junto a los teclados y demás parafernalia de Frank Delgado puede crear canciones muy melancólicas y cercanas al pop, por lo que a mí me gusta darles el sobrenombre cariñoso de Kornplay. Es un grupo idóneo para introducir en la música más dura a tu amigo el que solo escucha los 40 o a esa chica que quieres convertir en tu "sierva del metal".
Por último, como curiosidad, de la canción mencionada antes por Pep, "Headup", es de donde procede el nombre de esa pedazo de banda de Max Cavalera, Soulfly, ya que dicha palabra es repetida por el músico brasileño durante el estribillo.
Estreno el Blog con Deftones, sí, porque me da la gana y porque los he descubierto hace poco gracias a un amigo y al Sonisphere. Y sí, Chino Moreno ha adelgazado por lo que se ve.
Around the Fur es el segundo álbum del grupo californiano, El disco consigue llevarles a la fama gracias a temas como "My own summer" y uno de sus himnos: "Be quiet and drive", la cual se incluye dentro de la banda sonora de Matrix.
El disco cuenta con la colaboración del fundador de Sepultura y actual Soulfly, Max Cavalera, que canta junto con Chino en "Headup"
Ampliación del caramelero:Ya volví del limbo. Me parece genial empezar con Deftones porque había pensado en comenzar hablando de los grupillos que descubrimos en el Sonisphere 2010. El disco es para mí, junto con el White Pony, en el que más temazos se acumulan (No dejéis de escuchar tampoco la canción que da nombre al disco, muy representativa de su estilo).
Musicalmente, es un grupo pionero en esto del Nu Metal, con la agresividad y desesperación de Korn, pero con una mayor sensibilidad, sobre todo en las voces de Chino. Esto junto a los teclados y demás parafernalia de Frank Delgado puede crear canciones muy melancólicas y cercanas al pop, por lo que a mí me gusta darles el sobrenombre cariñoso de Kornplay. Es un grupo idóneo para introducir en la música más dura a tu amigo el que solo escucha los 40 o a esa chica que quieres convertir en tu "sierva del metal".
Por último, como curiosidad, de la canción mencionada antes por Pep, "Headup", es de donde procede el nombre de esa pedazo de banda de Max Cavalera, Soulfly, ya que dicha palabra es repetida por el músico brasileño durante el estribillo.
Etiquetas: Nu Metal
Metal alternativo,
Nu metal,
Rock experimental
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
